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sábado, 11 de abril de 2015

Personas...

Es bastante curioso como las personas hacen parte del mundo, del mundo de cada persona, de cada mínimo instante y pedacito de la tierra, llegan a hacer parte de los sentimientos, de los sueños y hasta de las expectativas futuras. 

Y es obvio que queramos a las distintas personas, pues es por como éste ha sido construido, que tenemos una especie de vida social en la que nos vemos pasando de distintos grupos sociales a otros y llegamos a tener sueños de estar siempre acompañados, pero olvidamos el hecho de estar solos.

En la vida, llega un momento en que empezamos a buscar personas que hagan parte de nuestra vida y al no encontrarlas tal vez nos llegamos a sentir carentes de afecto. Hacemos todo lo que sea posible para conservar amigos y cuando digo de todo, me refiero a que les pasamos cualquier tipo de comportamientos, que generan heridas con tal de que sigan siendo amigos, pero pronto uno se da cuenta que tener amigos no es fácil porque muy pocas personas dejan huella en la vida. Más bien todas se van y cumplen su ciclo, simplemente.

Con lo anterior, quiero explicar la hipótesis que he construido. Yo creo que la verdad es que no hay amigos, ni siquiera conocidos porque jamás llegas a conocer a nadie. Solo hay compañeros. Compañeros del colegio, de la universidad, de facebook, de teléfono, de trabajo. Y lo que en realidad se llaman amigos son personas que están ahí constantemente, lo que resume que debe de ser algo elevado en lo que se crea fielmente pues nunca fallará.

Tal vez suene a religiosa fanática, pero creo que el único amigo es un ser supremo llámese Dios, Alá, Buda, entre otros. Creo que es lo único que nos ayuda a estar solos. La muerte da una barrera inmensa que jamás dejará que la compañía se perpetúe eternamente y lo único que queda es sujetarse de una fuera para sobrevivir en este llamado valle de lágrimas.

En conclusión el mundo está lleno de personas que no se quedarán por infinidad de razones y si se quedan, llegará la muerte. Pero a pesar de todo todas las personas cumplen un ciclo en nuestra vida y nos enseñarán a vivir con las circunstancias y otras personas.

martes, 7 de abril de 2015

Un relato de bus

Ayer me subí a un bus y sorprendentemente tenía tiempo de sobra para llegar a mi destino. No soy de las personas que se fija en otras personas, de hecho me he vuelto un tanto opaca en las relaciones interpersonales. Pero ayer mientras estaba sentada, pude percibir dos escenas que me impactaron de una manera garrafal.

Había adelante de mi a tres puestos diagonal, una mujer de unos 40 años sentada al lado de su hija de unos 18 años y delante de ella estaba un adolescente a quien no le pude calcular la edad y a quienes se les notaba que venían de un pueblo por su forma de hablar y por su constante insistencia por saber dónde quedaba la terminal. Estando cerca del barrio Castilla, el joven empezó a hacer un escándalo diciéndole a su madre que debían de bajarse de inmediato, llegó a empujarla; pero la mujer se resistió y aseguró que aun faltaba mucho trayecto para llegar.

Cuando ya habían llegado a la Terminal de Transportes Norte, la mujer le dijo a sus hijo que se bajaran y éste se negó, se quitó la camisa brutalmente y la tiró rápidamente por la ventana. Su madre y su hermana estaban sorprendida por su reacción que le empezó a decir "¿Cómo te vas a quedar? No tenés plata ni nada"

Todos en el bus, nos quedamos perplejos al ver tal reacción de rebeldía sin sentido, mientras el chico seguía sentado y esta vez con la tez roja de la rabia que poseía. Escuché a una mujer que le gritó a las mujeres "No le vayan a dar nada a ese gamín" finalmente se bajaron y la hermana estaba realmente preocupada y él estaba esta vez con la cabeza en la ventana como expresando su desinterés por la vida. Realmente pensé que eso no lo hacía un persona que cabía dentro de la descripción de normal.

Pero al recorrer más camino y ya estando cerca de Barrio Triste; vi a un hombre con una cara muy masculina afuera del bus. Tenía tez morena, labios prominentes, una barba muy enmarañada. Para que ustedes lleguen entender al punto que voy, tenía la cara como de boxeador. Y en contraste a ésto tenía cuerpo de lipoescultura, mamoplastía e implantes de glúteos. Tal vez todo ésto lo había conseguido inyectándose aceites y hasta llegando a la prostitución.

Al ver éstos dos casos el hombre con cara de boxeador y cuerpo de Beyonce y el chico con la cabeza cada vez más fuera del bus. Recordé que no hay personas normales, todos somos un mundo aparte dentro de un mundo más grande que hemos construido.