Ayer me subí a un bus y sorprendentemente tenía tiempo de sobra para llegar a mi destino. No soy de las personas que se fija en otras personas, de hecho me he vuelto un tanto opaca en las relaciones interpersonales. Pero ayer mientras estaba sentada, pude percibir dos escenas que me impactaron de una manera garrafal.
Había adelante de mi a tres puestos diagonal, una mujer de unos 40 años sentada al lado de su hija de unos 18 años y delante de ella estaba un adolescente a quien no le pude calcular la edad y a quienes se les notaba que venían de un pueblo por su forma de hablar y por su constante insistencia por saber dónde quedaba la terminal. Estando cerca del barrio Castilla, el joven empezó a hacer un escándalo diciéndole a su madre que debían de bajarse de inmediato, llegó a empujarla; pero la mujer se resistió y aseguró que aun faltaba mucho trayecto para llegar.
Cuando ya habían llegado a la Terminal de Transportes Norte, la mujer le dijo a sus hijo que se bajaran y éste se negó, se quitó la camisa brutalmente y la tiró rápidamente por la ventana. Su madre y su hermana estaban sorprendida por su reacción que le empezó a decir "¿Cómo te vas a quedar? No tenés plata ni nada"
Todos en el bus, nos quedamos perplejos al ver tal reacción de rebeldía sin sentido, mientras el chico seguía sentado y esta vez con la tez roja de la rabia que poseía. Escuché a una mujer que le gritó a las mujeres "No le vayan a dar nada a ese gamín" finalmente se bajaron y la hermana estaba realmente preocupada y él estaba esta vez con la cabeza en la ventana como expresando su desinterés por la vida. Realmente pensé que eso no lo hacía un persona que cabía dentro de la descripción de normal.
Pero al recorrer más camino y ya estando cerca de Barrio Triste; vi a un hombre con una cara muy masculina afuera del bus. Tenía tez morena, labios prominentes, una barba muy enmarañada. Para que ustedes lleguen entender al punto que voy, tenía la cara como de boxeador. Y en contraste a ésto tenía cuerpo de lipoescultura, mamoplastía e implantes de glúteos. Tal vez todo ésto lo había conseguido inyectándose aceites y hasta llegando a la prostitución.
Al ver éstos dos casos el hombre con cara de boxeador y cuerpo de Beyonce y el chico con la cabeza cada vez más fuera del bus. Recordé que no hay personas normales, todos somos un mundo aparte dentro de un mundo más grande que hemos construido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario