Recientemente vi el video "Anaconda" de Nicki Minaj. No sé si me dejó asombrada el hecho de ver tantas posaderas metidas o que me sentía sugestionada a tener un voluptuoso derrier de inmediato y un hombre que me diera sexo día y noche. No estoy diciendo que sea malo tener sexo día y noche, pero si lo tengo es porque quiero y no porque me han entrometido la necesidad de hacerlo.
El video me dio mucha risa. De hecho me gustó en parte, porque siguió con el estilo de Nicki Minaj, que es una mujer irónica y aparentemente le gusta reírse de si misma. Lo que se admira de un artista es que muestre su personalidad en todos los ámbitos en los que se desenvuelve. Tales como las entrevistas, las canciones que escribe, lo que dice, como se viste, como actúa, en fin. Y ella lo hace a la perfección.
Lo que veo ahora es que todas siguen con la moda del twerking. Lo que para mi significa: mover el trasero como ninfómana. Se ve ahora en videos como "we can´t stop" de Miley Cyrus, "Booty" de Iggy Azalea y Jlo. Es normal, que todas sigan con escenas de éste tipo, pues así es como se genera un estilo.
Pero lo que me pongo a pensar es que se puede generar adicciones a las cirugías para llegar a tener el booty de Jennifer López, Iggy Azalea o de Nicky Minaj y aunque es inevitable, pues son figuras públicas. Me preocupa lo que genera. Cómo la necesidad de sexo sin control y el hecho de ser enorme porque eso es lo que ya le gusta al hombre.
Aunque los videos son graciosos, me gustaría que transformaran mejor una sociedad para bien y para aceptar las diferencias sin imponer un modo de ser. Claro que así ha sido siempre. Por eso la tarea del análisis está en quien ve los videoclips.
Aquí les dejo los videos, para que se ilustren de lo que hablo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario